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ENCUENTRO DEL RESUCITADO.
El acto con más solera de la Semana Santa Villarrobletana es el Encuentro del Resucitado que se celebra, desde tiempos inmemoriales, el Domingo de Resurrección. El lugar actual de su celebración es la Plaza de la Constitución, donde miles de fieles se dan cita para observar como la Virgen de la Esperanza, ataviada de negro, se acerca a San Juan que le da la Buena Nueva de la Resurrección de Jesús. Inmediatamente parte la Virgen a ver al Resucitado al que encuentra, quitándose el manto negro y mostrando uno verde, y manifestando su alegría en bailes exacerbados por parte de ambas imágenes. Después, la procesión discurre hasta San Blas concluyendo con ello la Semana Santa de Villarrobledo.
Antes de la adquisición de la imagen de la Virgen de la Esperanza, 1959, se hacía el encuentro en los alrededores del Convento de Santa Clara con una Dolorosa que se haya en su iglesia.
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ENCUENTRO DE LA VERÓNICA.
El Encuentro de la Verónica tiene lugar el día de Viernes Santo por la mañana en la Plaza de Santa María. Las imágenes que participan en este acto confluyen allí, procedentes de distintos puntos de la ciudad. Llegados a la plaza, el Cristo de la Caída se aproxima a la Verónica y cae al suelo en tres ocasiones con gran esfuerzo para los anderos. Ambas imágenes se aproximan, llegando casi a tocarse, para que la cara del Cristo se impregne en la Sábana Santa. La Síndone se muestra a la Virgen Dolorosa que casi se desmaya en una situación estremecedora.
Numerosos pasos acompañan a las imágenes en este Encuentro, pero su papel es pasivo, a excepción de San Juan, quien adopta una posición privilegiada como testigo del hecho. Después todas las imágenes se encaminan a la iglesia de San Bernardo donde termina la procesión con la despedida.
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DESPEDIDA DE SAN BERNARDO.
No es extraño que, al salir de sus iglesias o al incorporarse a la marcha de la procesión, se encuentren por el camino distintos pasos portados a hombros que acostumbran a saludarse de forma espontánea alzando a una mano las imágenes, o bien llevando a cabo un baile particular, en función de sus posibilidades técnicas. Este elemento se ha institucionalizado en la despedida que el Viernes Santo a mediodía tiene lugar en la Iglesia de San Bernardo. Una tras otra, las imágenes van pasando por San Bernardo y se saludan produciéndose cerca de un centenar de alzamientos y bailes, así como maniobras altamente espectaculares dado lo estrecho de las calles, la cantidad de imágenes participantes, con sus voluminosos tronos y la notable afluencia de público.
Este acto no tiene igual en toda la región, ni aún en el país, y su fama ha crecido tanto que por si sólo atrae a multitud de visitantes. Entre pasos, nazarenos y público han de realizarse maniobras muy precisas y arriesgadas para todo el gentío congregado, mostrando la pericia de los anderos portando imágenes que pesan centenares de kilos y que pueden llegar a ser ingobernables.
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PROCESION DEL SANTO ENTIERRO.
Es la Procesión más conocida de la Semana Santa local, destacando la tremenda solemnidad que rodea a la marcha. No se trata de la Procesión que más imágenes porta, pero las que participan lo hacen de forma solemne sin ningún tipo de alardes.
Es el acto más antiguo de los celebrados en Villarrobledo, aunque no se puede datar su origen documentalmente sino por referencias indirectas. Su organización corre a cargo de la Hermandad del Santo Sepulcro y la Soledad que data del siglo XVI.
La participación de miles de personas en la Procesión, como penitentes o público, crea uno de los silencios más estremecedores a los que se puede asistir. Sólo roto por algún tambor para marcar el paso, la Banda de Cornetas y Tambores de San Fernando, al principio, y la Banda Municipal de Música, al final, interpretando marchas fúnebres y componiendo un desfile impresionante, a lo largo de una procesión de varios kilómetros. Las imágenes que salen son portadas a hombros en el más absoluto silencio y se puede escuchar la respiración de los anderos en pleno esfuerzo a metros de distancia. Sin embargo, el momento más espeluznante es el del paso de penitentes con cadenas a los pies cuyo vibrar en el suelo sobrecoge a los participantes.
Esta Procesión atrae a multitud de creyentes y turistas. Por si sola constituye un elemento digno de ser reconocido como de Interés Turístico.
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Otras procesiones y actos.
La Procesión más participativa de todas es la del Jueves Santo que moviliza hasta un total de 9 pasos. En ella, todas las Cofradías aportan, al menos, uno. Es una procesión ágil y la seriedad y el compromiso marcan las pautas del desfile. Hay momentos de espectacularidad en las entradas y salidas de pasos en las distintas iglesias y sedes, de donde parten hasta su confluencia en San Blas, origen y destino de la Procesión.
Desde el Jueves Santo a las 10 hasta altas horas de la madrugada del Viernes, se suceden diversas procesiones donde las Cofradías alternan sus distintas imágenes, con la única excepción de las horas destinadas al sueño o a la comida de los participantes.
A estas generales hay que sumar las particulares de cada Cofradía que realiza a título individual, de composición y horarios variables. Destaca entre ellas por su importancia narrativa la de La Crucifixión llevada a cabo por la Cofradía de Cristo de los Mártires el Viernes Santo por la tarde en plena ebullición de actos; aunque en ocasiones se le suma alguna otra imagen de otra Cofradía.
También las procesiones de Domingo de Ramos y Resurrección son de alto seguimiento, con la participación de todas las Cofradías y que marcan el principio y el final de las procesiones.
También existe un acto previo al comienzo de la Semana Santa: el Pregón de Viernes de Dolores en San Blas, con la participación de estandartes y de una figura religiosa local, además de alguna actuación musical o cultural.
Como hemos visto la espectacularidad, en días propicios como Domingo de Resurrección o Despedidas y Encuentros, contrasta con la solemnidad del Santo Entierro o los vía-crucis existiendo un fervor entusiasta en todos los actos. Del mismo modo, el valor artístico e histórico de los elementos de la fiesta es muy destacable, tras siglos de aportaciones.
Sin embargo, es la participación general de todo el pueblo, y especialmente la de mujeres y jóvenes, una de las notas más destacadas que aseguran un futuro esperanzador. De hecho las aportaciones son cada día superiores por parte de las Cofradías tanto en ideas y actos, como en patrimonio, pudiéndose observar que la inversión patrimonial de la Junta de Cofradías (en torno a los 300.000 euros en el último decenio) sólo se ha visto superada en la localidad por las obras de reconstrucción del Ayuntamiento de Villarrobledo. Se calcula que el valor patrimonial de las Cofradías podría rondar 1.800.000 euros, convirtiéndose en los principales inversores en materia cultural y patrimonial de la localidad, equiparable a cualquier organismo.
El crecimiento de la fiesta es notable y se trabaja en la ampliación de pasos y elementos tanto antiguos como nuevos. De hecho existen planes para la recuperación de una María Magdalena, una escuadra de "armaos" o la recuperación de escoltas tradicionales.
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De la más fragante Rosa
nació la Abeja más bella,
a quien el limpio rocío
dio purísima materia.
Nace, pues, y apenas nace,
cuando en la misma moneda,
lo que en perlas recibió,
empieza a pagar en perlas.
Que llore el Alba, no es mucho,
que es costumbre en su belleza;
mas ¿quién hay que no se admire
de que el Sol lágrimas vierta?
Si es por fecundar la Rosa,
es ociosa diligencia,
pues no es menester rocío
después de nacer la Abeja;
y más, cuando en la clausura
de su virginal pureza,
ni antecedente haber pudo
ni puede haber quien suceda.
Pues a ¿qué fin es el llanto
que dulcemente le riega?
¿Quién no puede dar más Fruto?,
¿qué importa que estéril sea?
Mas ¡ay! que la Abeja tiene
tan íntima dependencia
siempre con la Rosa, que
depende su vida de ella;
pues dándole el néctar puro
que sus fragancias engendran,
no sólo antes la concibe,
pero después la alimenta.
Hijo y Madre, en tan divinas
peregrinas competencias,
ninguno queda deudor
y ambos obligados quedan.
La Abeja paga el rocío
de que la Rosa la engendra,
y ella vuelve a retornarle
con lo mismo que la alienta.
Ayudando el uno al otro
con mutua correspondencia,
la Abeja a la Flor fecunda,
y ella a la Abeja sustenta.
Pues si por eso es el llanto,
llore Jesús, norabuena,
que lo que expende en rocío
cobrará después en néctar.
Sor Juana Inés de la Cruz, Nacimiento de Cristo, en que se discurrió la abeja.
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